Años aguantando la bromita. Recordemos Las Noticias del Guiñol por ejemplo, o este joven de una escuela agrícola que, aprovechando la visita del lehendakari , se puso a hacer el signo con un fotógrafo de EFE allí mismo. Con un par:
Y resulta que, en una estrategia ideada por los jóvenes del PNV, el Ibarretxe decide sacarle rentabilidad a la comparación, que reirte de ti mismo algún voto reportará...
Y, ya de paso, se contraataca al vídeo (bastante cutre, por cierto) de las NNGG del PP en el País Vasco. Los jóvenes del PP también dicen tacos, amigos:
Pearl Jam es uno de los mitos grounges por excelencia. Como otras bandas de esa eclosión musical, con epicentro en Seattle, vivieron (viven) en la paradójica situación de ser tremendamente populares, 60 millones de discos vendidos, y sin embargo odiar profundamente la fama y otros muchos aspectos del "circo musical". Pearl Jam se negó a atender a los medios (prensa especializada, televisiones, etc...) y a grabar vídeos de sus canciones durante más de 6 años. La flexibilización de esta postura llegó con el álbum Yield (1998), con el que volvieron a hacer algo de promoción, y con ella su primer vídeo musical en 6 años. Siendo coherentes con la aversión a explotar su propia imagen, el vídeo fue elaborado en formato animación. El proyecto fue dirigido por Todd McFarlane, sobre ideas del propio McFarlene y de Eddie Vedder. En las labores de dirección también participó Kevin Altieri (Batman: the animated series).
Sin dejar de ser la típica escalada evolutiva hacia la autodestrucción, el resultado aun hoy resulta bastante "potente", sobre todo si valoramos que el uso de la animación en videoclips musicales no era muy frecuente en 1998. Hay versiones del vídeo con subtítulos en castellano colgadas en Youtube, por aquello de seguir la letra de la canción si estáis flojos de listening, como es mi caso.
Del resto de trabajos del McFarlane relacionados con grupos musicales, mejor ni hablar.
Con motivo del Día Europeo de la Protección de Datos, que se celebra hoy, la Agencia Española de Protección de Datos ha lanzado una campaña institucional de publicidad cuyo elemento principal es una viñeta de Ricardo.
Bueno, más que "lanzarla" la ha "relanzado", porque es exactamente la misma campaña que el año pasado. Maldita crisis.
"Pedro J. es también el periodista español que más cita en sus artículos el Watergate. Y para una vez que viene a cuento, se ha puesto del lado de Nixon".
Una genial observación de Nacho Escolar, ex Director de Público, en su blog.
Tintinófilos, manos a las carteras: Ya hay nombres para el reparto de El Secreto del Unicornio, la primera peli de la "visión Dreamworks" del personaje de Hergé. Dirigida por Spielberg, de las siguientes se encargará Peter Jackson hasta cerrar una posible trilogía. Lo que no queda muy claro en el artículo de El País es que la técnica en 3D que cita es en realidad el motion capture usado en el Polar Express del Zemeckis, o en Beowulf. Al menos esas eran las intenciones iniciales. Por tanto es imagen sintética y no real.
Al final será para el 2011, por lo que este proyecto, que está dando vueltas en la mente del Steven desde mediados de los 80 y que se confirmó oficialmente a principios del 2007, no podrá ser estrenado en un año clave del calendario tintinero: el 2009, 80 aniversario de la creación del personaje.
Recordemos que no es la primera película no animada de Tintín, como dicen en algunos sitios. Hay dos precedentes franceses, Tintín y el misterio del Toisón de Oro y Tintín y las naranjas azules. En la primera, rodada en Estambul, los personajes lucían tal que así:
La segunda peli nos brinda la ocasión de ver a Tintín y al Capitan Haddock viajando a España a la búsqueda del Profesor Zalamea y empapándose de cultura patria:
La historia de la peli de Murnau es tan apasionante como la propia peli en sí. La destrucción de las copias de la cinta, en virtud de la sentencia por plagio que ganó la viuda de Stoker, hace que sea prácticamente un milagro que hoy podamos verla. Verla y descargarla, ya que es una obra de dominio público.
La peli del 22 tiene cantidad de fotogramas memorables, de esos grabados a fuego en el subconsciente colectivo. Y curiosamente del remake de 1979, la del Klaus Kinski, lo que más recuerdo es el afán de Nosferatu por tocar teta.
Acho, que el cuello está más arriba.
De otras versiones posteriores hablaremos en otra ocasión...